Lodging' soul
Como ya dice la pagina Web, somos una pareja que dejamos Madrid para vivir en un ambiente más tranquilo, más cercano, donde poder ser nosotros mismos.
Desde hace años hemos querido trasladarnos al campo, y cambiar nuestro entorno, para vivir en un lugar donde el exterior no fuese agresivo con nosotros, donde poder disfrutar de cada minuto, donde la gente se para a hablar contigo, se comparte el día a día, y en el que todos los sentidos enriquecen cada momento.
Por razones afectivas no hemos querido alejarnos de Madrid donde residen la mayor parte de nuestros amigos y de nuestra familia. Así que escogimos la provincia de Guadalajara, donde todavía quedan (y esperamos continúen quedando) pequeños pueblos en los que el stress y la prisa no han entrado.
Con un mapa y sin rumbo fijo comenzamos pueblo a pueblo, hasta que, dando una vuelta por el valle del Tajuña, nos hablaron de Balconete. Es un pequeño pueblo que no está de paso a ningún lado, situado en la ladera norte del valle del río Peñón.
La suerte hizo que hubiera una casa a medio construir en venta. Y sin dudarlo la compramos.
Tres años han durado las obras, y aún hoy continuamos añadiendo detalles.
Hemos dado mucha importancia a los espacios, cómodos y diáfanos, así como al aislamiento térmico de la casa. Gran parte de la obra ha sido ejecutada por nosotros, donde hemos puesto todo nuestro corazón.
La casa constaba ya de cuatro plantas, una de ellas un garaje de poca altura, así que dándole muchas vueltas era mejor el realizar apartamentos en lugar de habitaciones con baño y luego un comedor y cocina. Así pues realizamos tres casas/apartamentos, una de las cuales es nuestra vivienda, realizada de la misma manera que el resto del edificio y con el mismo cariño.
Esta decisión fue difícil, porque con ello podíamos perder contacto con el cliente, al que siempre hemos tenido presente.
La decoración es colorista, alegre, cálida, con pocos elementos pero acogedores, donde predominan los colores en paredes y ropa de cama y la madera en muebles y suelo. Hemos buscado detalles personales, y calidos, como las lámparas realizadas por nosotros, los tapices, las telas, los cuadros, que siempre han sido cuadros de nuestra casa, creando con ello el lugar acogedor que todos querríamos para poder ir a descansar.
Ofrecemos a los clientes el desayuno, que dejamos en sus cocinas poco antes de que lleguen, realizamos el pan nosotros mismos, así como las mermeladas y bizcochos. Las naranjas nos llegan directamente desde Valencia y no faltan los cereales y cola-cao para los niños.
Desde donde está situada la casa se pueden realizar excursiones andando o en bicicleta, para lo que facilitamos planos topográficos de caminos y carreteras, así como visitas culturales a pueblos como Lupiana, Pastrana, Brihuega, y demás; sin olvidar la proximidad de los embalses de Sacedón y Buendía.
Para nosotros lo principal es que el que venga hasta nuestra casa pueda elegir lo que quiere hacer y saber que nos tiene cerca para lo que desee. Dentro del más absoluto respeto a los espacios de cada uno.
Desde aquí os esperamos, con todo nuestro cariño y alegría.