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From 120,00 € to 290,00 €
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Vea un amplio artículo sobre nuestro alojamiento en la Revista de Turismo Rural de Antiqua Natura
Paraiso de detalles
Los detalles son los que marcan la diferencia en todas las cosas. Y este alojamiento está repleto de ellos.
Hasta el más mínimo ricón lo tienen cuidado. Desde la exiquisita decoración de las habitaciones, hasta un impresionante porche que respira paz.
Todo está pensado para disfrutar de unos verdaderos días de deconexión.
Sin duda alguna, es muy recomendable por la casa, la atención y el entorno.
por Fernado y Eva Agaporni
septiembre 2007
Silencio
Señores no encuentro adjetivo para poder comparar con los dias tan agradables que hemos pasado mi familia y yo en esta casa, han conseguido lo que nunca nadie habia logrado, olvidarme de todo, no quisiera pasar por alto el personal, perdonad que sea tan soso pero no encuentro palabras solo agradecimientos a esta gran familia muchas gracias por todo, no es una despedida no veremos muy pronto.besos, abrazos. moli cuidado con la depre
por jose,juani y enrique
septiembre 2007
La autentica naturaleza
Ha sido una maravilla, el trato, el lugar, la comida, los dulces (que dulces) y las tartas de su cocinera, y el alojamiento, ni comentarlo, la cama es una piscina igual de grande que la del patio, y por supuesto el entorno es de lo mejor. Un saludo desde Badajoz
por Manuel Y Pilar
agosto 2007
'En nuestro lugar de Extremadura... Almazara de San pedro.
Si alguna vez volvemos a ser parte del paisaje extremeño; si volvemos a tener esa necesidad de respirar la calma; si nos llega un ataque de nostalgia de los verdes... Entonces, volveremos a la Almazara de San Pedro.
Carolina y Gonzalo
por Carolina y Gonzalo
agosto 2007
En un lugar de Extremadura de cuyo nombre no puedo olvidarme... Almazara de San Pedro.
Fue especial sentir la alegría del campo los diez días que pasamos en los interiores del molino, poder escuchar sus latidos, la luz de las estrellas, el olor que dejan los brazos de los árboles.
Fue especial poder compartir ese tiempo con José Miguel, Lourdes, Adri y Cris, una familia llena de vida.
Fue especial recorrer los alrededores de sus mapas, probar el queso que nace en sus tierras, sentir el aire y poder, tanquilamente, respirarlo.
Muchas gracias por hacer que una brevedad de tiempo sea un tiempo considerable.
Un beso a cada uno de sus habitantes y un abrazo para Carmen y sus deliciosas recetas.
Carolina
por Carolina
agosto 2007
En un lugar de extremadura, de cuyo nombre no puedo olvidarme... Almazara de San Pedro.
De vez en cuando la vida te descubre un lugar tranquilo, un oasis en medio de esa urgencia que sufren las ciudades, un sitio donde la palabra habitable se escribe en mayúsculas. Después de años interminables de vuelos por ciudades que no terminan nunca de enseñarse, decidimos reservar diez días en un lugar donde se respirara la paz y la tranquilidad de los que necesitan huir un tiempito de Madrid. Fuimos buceando por internet, casi a tientas, pero tuvimos la suerte de descubrir la Almazara de San Pedro. De todas las casas rurales en las que hemos estado es, sin duda, la más recomendable por su buena calidad-precio. Eso sí, las fotos de la portada engañan, la realidad es mucho más bonita porque es muy difícil fotografiar el buen trato y la amabilidad de los propietarios, el tiempo de contar más de mil estrellas en las noches del molino, el rumor lejano de las vacas, la risa de los niños. Todo eso está en la Almazara de San Pedro, donde es difícil sentirse turista porque José Miguel y Lourdes te hacen parte de su familia. En los diez días que pasamos entre sus verdes mojamos el estrés en la refrescante agua de la piscina y dejamos en el césped la huella del cansancio. Visitamos los pueblos más cercanos, la originalidad de San Martín de Trevejo, la belleza encantada de Robledillo de Gata, el puente hacia el pasado de Alcántara... Y también cruzamos la frontera para adentrarnos en el increíble paisaje portugués que se hace de piedra en los pueblos de Monsanto y Marvao. Y todo eso tan lejos y tan cerca, tan cerca porque está a solamente 3 horas de Madrid y, tan lejos, porque si no te decides no disfrutarás nunca del encanto del molino.
Uno de los placeres que esconde la Almazara son las manos de Carmen, que saben devolverle a los platos de comida el verdadero sabor de las cosas. Cómo describir el interminable sabor de su sopa de tomate, el beso en el paladar de 'su bacalao', el vértigo por la garganta de sus judías. Porque Carmen no hace platos con nombres impronunciables de ingredientes secretos, no, Carmen hace que la comida casera de siempre sea algo extraordinario. Nunca tuve la oportunidad de verla 'con las manos en la masa', pero estoy seguro de que mientras hace poesía con las manos, canta.
Fue bonito también poder compartir un poco del aire nocturno con la gente que pasaba por allí (creo que lejos de las ciudades todos somos un poco más buenos). Y si el contacto con lo rural te devuelve a la vida de tus abuelos, las habitaciones de la Almazara te devuelven al siglo XXI porque están decoradas cuidando todos los detalles.
Bueno, os seguiría contando mucho más de todas esas cosas que circulan por las vueltas de un molino, pero lo mejor es descubrirlas algunos de esos días en que no exista la prisa.
Un beso muy especial para Cris y Adri, que saben disfrutar de la magia. Y un abrazo para Lourdes y José Miguel por recuperar lo más humano de los molinos.
por Gonzalo
agosto 2007
Lo mejor, un copazo en la terraza
Sentirse como en casa, gozar de esa tranquilidad, pararse el tiempo, percibir estar "mimado"... todo esto lo recibe tu alma y se nota en tu cuerpo.
Por cierto, lo mejor, tomarse un copazo en su terraza, con sus estrellas......
por antonio pelaez
agosto 2007
Escapada de lujo
Es imposible resumir en unas líneas todas las buenas sensaciones que se perciben en la Almazara de San Pedro, la hospitalidad de sus propietarios se conjuga con un excelente servicio arropado por unas acogedoras instalaciones rebosantes de buen gusto.
Ya estamos echando de menos esas veladas nocturnas tomando una copa en el jardín bajo una multitud de estrellas en muy buena compañía.
Esperarnos el año que viene.
Sonia y Roberto o Marta y Robert ;)
por Sonia
agosto 2007
Estancia maravillosa
La verdad es que no hay palabras suficentes que describan lo bonita que es de la Almazara de San Pedro, el buen gusto con que esta decorada, la exquisitez del trato, la riquisima cocina y sobre todo la amabilidad e inmensa sabiduría de su dueño. Si a eso añades la belleza y arte que hay en la zona la estancia allí se convierte en algo tan único y mágico que querrías quedarte para siempre.
Muchísimas gracias José Miguel.
Lars y Belén (eternamente agradecidos y con la esperanza de poder volver)
por Belén Fortea
junio 2007
INGENIO Y BUEN GUSTO
Será díficil encontrar un alojamiento donde se conjugen, con tan buena fortuna, el ingenio y el buen gusto.
Escuchando las historias de su propietario, disfrutando de un paisaje especial, viviendo en un espacio mágico..., te das cuenta que solo se puede conseguir algo semejante "sin despegar los pies del suelo".
Volveré.
por Victoria
junio 2007
Conejillo de indias agradecido
Gracias por permitirme probar tu casa antes que nadie. Contra lo que tu pensabas nada ha fallado estrepitosamente salvo la ducha que expulsaba más agua hacia arriba que hacia abajo. ¡Mira que olvidarte de ponerle las juntas de goma...!
Habéis conseguido un resultado espectacular: las habitaciones son increíbles, la idea de pintar de oro las pareces producen el efecto de envolverte en un ambiente "mágico"; la música de fondo es impresionante, el olor de las esencias...Más que un alojamiento es toda una experiencia estética.
El jardín y el salón restaurante, increíbles, especialmente de noche. ¿Donde venden esos jazmines de olor tan intenso?
En fin, me pondría a contar las maravillas del molino de Sierra de Gata y no pararía.
En resumen, ¡¡Enhorabuena!! Habéis creado algo único.
por Mª. Cármen y Esteban
marzo 2007